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Cuatro lecturas para superar la astenia invernal

Basta con sentarse frente a uno de esos documentales de osos de La 2 para saber que la hibernación tiene su homólogo humano: la astenia primaveral. Y es que quién no ha tenido ganas de mandar al cuerno la responsabilidad y abandonarse entre las mantas una mañana de enero. Quién no se ha notado especialmente irritado, desganado y cansado una tarde de febrero. Incluso durante el otoño, a menudo la melancolía se adelanta: quién no ha sentido que podría escribir las líneas más tristes una noche de noviembre.
Por fortuna, ante esta caída a la pereza o al pesimismo contamos con algunos antídotos. Es el caso del ejercicio físico matutino o de rodearse de seres queridos. No obstante, lo que a continuación proponemos ni siquiera requiere salir de nuestra casa. Se trata de la lectura, de recurrir a aquello de un libro es un buen amigo. Y en concreto, en esta situación, lo que necesitamos en un amigo capaz de hacernos reír. De esta manera, proponemos cuatro obras recientes, firmadas por autores españoles y que, además, trabajan el difícil oficio del humor.
 

Reírse de la literatura desde la literatura

Cuando se trata de seleccionar a escritores actuales que practiquen con éxito la ironía y la sátira, sin duda el asturiano Rafael Reig juega con ventaja. Viajar en el tiempo para cruzarnos con la Celestina o con Lope de Vega, desacreditar con saña a figuras consagradas como Azorín, seguir a una estirpe de aspirantes a escritores (los Belinchón) que siempre llegan tarde al movimiento de moda… Son estas algunas de las invitaciones que Reig nos envía en Manual de literatura para caníbales y en su segunda parte: Señales de humo (2016), un recorrido que arranca en la literatura española medieval y se extiende hasta el Siglo de Oro.
 

Para los amantes de las aventuras de pandilla

Los lectores ávidos nacidos en los años sesenta o setenta probablemente se iniciaron con una saga protagonizada por dos niños, dos niñas y un perro. Para quien necesite más pistas, recordaremos sus nombres: Julián, Dick, Ana y Georgina y Tim. Y si todavía alguien no consigue desperezar la memoria, añadiremos a la escritora en cuestión: Enid Blyton, creadora de las novelas juveniles reunidas bajo el título de Los Cinco. Pues bien, el homenaje a estos libros es el punto de partida y la excusa elegida por Antonio Orejudo para su última novela: Los cinco y yo (2017). Se trata de una narrativa que combina la autobiografía con la fantasía, la parodia literaria con la sátira del mundo.
 

Un detective extravagante y sinvergüenza  

El Premio Cervantes 2017, Eduardo Mendoza, publicó hace un par de años El secreto de la modelo extraviada, un nuevo caso de su original y anónimo investigador, al que ya conocíamos por obras como El misterio de la cripta embrujada (1979) o El laberinto de las aceitunas (1982). Y aunque cualquiera de estos títulos valdría para caldear una tarde de invierno, al igual que otros desternillantes como Sin noticias de Gurb, la lectura que proponemos viene recomendada por ser la última continuación de la saga. También por destilar el estilo más particular de Mendoza: cargado de humor, ironía, esperpento, juegos de palabras y dobles sentidos.
 

Una sátira política y social

Entre las jóvenes escritoras españolas, hay algunas que apuestan por repasar la actualidad del país, con su corrupción, sus nuevos partidos políticos y sus medios de comunicación. Una de ellas lo ha hecho recientemente y lo ha hecho muy bien: Tania Padilla, autora de Un secuestro raro (2016). El arranque de la novela promete: el rapto de Aurelio Ruiz, líder del PMC, que es atacado por los asistentes a uno de sus mítines de campaña.

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